Muchas veces, la suerte se impone sobre la capacidad.

Por más que las cosas se planeen exhaustivamente, si la suerte decide darle la espalda a tus planes, no hay mucho que se pueda hacer por revertir la situación.

Es por esto, que lo más sensato es volver a planear.

Esta máxima había regido la vida del famoso “Espectro Rojo” por muchos años y ahora, bajo la amenaza que lo rodea y lo separa de su felicidad y la de su familia, Garm ha decidido que lo mejor es volver a planear la ruta de la libertad.

Con Horus fuera del juego y con Weaver y Bleak tomando control de Mu, su oportunidad de retirarse para vivir lejos de todo tipo de conflicto queda enterrada, ya que, su honor no le permitiría vivir mientras dos “mocosos” arruinaban todo lo que él ayudó a construir para acabar con el Alto Mando de forma definitiva.

Garm se mantuvo junto a Horus hasta los últimos minutos antes que el gran líder de Retención saliera con su grupo élite hacia Kolob para encontrarse con los “traidores” del Alto Mando, quienes han jurado destruir desde dentro el poder de Lilith, su cabecilla.

Después de las dos horas que se suponía duraría este encuentro, Horus iba a contactarlos pero solo las palabras de Lilith “La luz de Horus se apagó”, en el transmisor colocado en el centro del cuarto de guerra de la Retención creó un tenebroso eco en las paredes que enmudeció a los Uydiats, alféres, soldados y Visores cuyas miradas reflejaban la desolación y vacío que las palabras de Lilith dejaron en el ambiente.

Ante las miradas de horror y el silencio casi ensordecedor, Garm fue el primero en hablar y sus palabras resonaron en el ambiente con el peso de la delicada situación en la que Mu había caído en ese instante: “Debemos seguir adelante. Traigan a Weaver y Bleak. Tú, ve por Miva y los demás idearemos una nueva estrategia para saber qué pasó con Horus y cómo traer a casa el Testamento”.

Su seguridad era lo que la sala de guerra necesitaba en su momento más oscuro. Nadie se atrevió a cuestionar sus órdenes, ya que, hasta cierto punto, Garm estaba siguiendo el plan que Horus había diseñado en caso de que perdiera la vida en combate. No obstante, el nuevo mando de Garm también causaba una discordia de la que él no tenía interés de formar parte.

Una parte de los Uydiats no quería que el poder de la Retención se dividiera y menos en las manos de Bleak y Weaver y por otra parte, los jóvenes que crecieron escuchando las heróicas hazañas del “Espectro Rojo” querían que Garm tomara el control definitivo del movimiento contra el Alto Mando. Incluso, cuando Horus se lo ofreció, Garm dijo que no, pero eso era un secreto que quedaba entre ellos dos y que de saberse, solamente empeoraría ese “inútil debate” como lo llamaba Garm.

Para Garm, lo único que importaba es que las décadas de trabajo, sacrificio, conflicto y pequeñas victorias se echaran a perder ahora solo porque un hombre había caído y a pesar de que llevaba semanas planeando su retiro de esta, casi interminable guerra, la información que la Retención logró recolectar en los últimos días sobre el Testamento, la Lanza, la Cápsula, el Libro y el Cofre podría lograr que la batalla terminará para todos y no solo para su leyenda y su egoísta decisión de dejar las filas de Horus.

Aunque Miva era la elegida de Horus, Garm solamente podía confiar en una persona para su nueva misión, Rhea. Al fin y al cabo, fue ella quien con un alto riesgo personal, había logrado encontrar la verdadera información sobre el Testamento y los otros cuatro aparatos del Mecanismo del Día Cero.

Ahora, el “Espectro Rojo” buscaría su misión más importante y si la vida quisiera ser, finalmente, justa con él, sería la última.

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