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El tema de esta semana en nuestro país es, sin duda alguna, la comparecencia del ex presidente de la República, José María Figueres Olsen. El caso y su defensa ante los cuestionamientos de los diputados acapararon la atención de la opinión pública.

El ex mandatario alega que actuó a derecho, sus críticos dicen que es muy astuto y “dribló” la justicia. En este foro deportivo, la pregunta que me hago es: ¿En nuestro fútbol existe gente astuta capaz de “doblar” las leyes a conveniencia? ¿Hasta qué punto algunos usan el reglamento para beneficiarse, incluso por encima del “Fair Play”?

Revisemos algunos ejemplos recientes.

El caso Evra-Suarez. La Federación Inglesa de Futbol (FA), sancionó al uruguayo Luis Suarez con ocho juegos de suspensión por “palabras insultantes que hacían referencia al color de piel de Evra”. La única prueba de la FA fue la palabra del francés, ya que ni sus compañeros ni los árbitros escucharon los insultos. ¿Será que Evra utilizó su historial limpio y el prestigio de su nombre para influir en la sanción de Suarez?

La “quinta amarilla”. La UEFA y la LigaBBVA de España han empezado a sancionar jugadores que deliberadamente provocan que el silbatero les muestre una tarjeta amarilla que les inhabilite para un juego, y así quedar “limpios” para un partido o una instancia más importante en los torneos que disputan.

Los futbolistas se basan en el reglamento para beneficio propio o de sus clubes. No obstante, las acciones por las cuales reciben la sanción (amonestación) están debidamente reglamentadas y ellos no están, según las mismas reglas de fútbol, cometiendo algún tipo de irregularidad.  Además, es la obligación del árbitro sancionarlos. ¿Entonces por qué se les quiere castigar si todo lo que hacen está cobijado por ese mismo precepto?

Los casos Alajuelense- Cartaginés y Herediano- Alajuelense

En el año 2003, en el juego entre Alajuelense y el Cartaginés, el central Henry Bejarano expulsó a varios futbolistas del equipo brumoso. No obstante, según el reglamento, el equipo de Cartago podía seguir disputando el partido. Fue por este motivo, que un jugador brumoso tomó el balón con sus manos para provocar la expulsión que imposibilitara que el juego prosiguiera.

En el 2011, en un partido entre Herediano y Alajuelense, una bronca entre erizos y florenses dejó como resultado varios jugadores expulsados. Las circunstancias de juego llevaron al equipo manudo a “acudir” a la misma regla de competición y así suspender el partido que perdían por cuatro goles, a falta de 15 minutos y con tres hombres menos en el campo.

Una vez más, las reglas de juego avalan el accionar de los brumosos y de los liguistas respectivamente. Sin embargo, para la opinión pública, estos equipos faltaron al juego limpio y mancharon sus nombres y el espíritu deportivo del fútbol. Pero, ¿por qué? Según el código que regula el balompié nacional, estos equipos tenían todo el derecho de realizar esas acciones, protegidos por el reglamento que según algunos, estaban violando. Así, protegieron sus intereses y actuaron a regla.

Estos ejemplos son una muestra de que existe una muy delgada línea entre la astucia y la ley. Para algunos lo inaceptable y lo reprochable es simplemente parte del juego. Para otros, la regulación que gobierna el futbol es la mística que causa la controversia y alimenta la pasión de las aficiones y le otorga ese condimento especial al “deporte rey”. ¿Quién tiene la razón?

Fecha de publicación original: 22 de febrero de 2012 en Herediano.com

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