La semana anterior comenzó el periodo lectivo 2012 en cientos de centros educativos del país. Las nuevas propuestas del Ministerio de Educación para mejorar la calidad de la enseñanza y el aprendizaje en las aulas son señales esperanzadoras ante un sistema educativo, considerado poco atrayente y sin “sabor”, que tratarán de ayudar a disminuir los índices de deserción escolar.

Los nuevos planes propuestos por el ministro Leonardo Garnier son muy ambiciosos y pretender reformar la manera en que profesores y estudiantes perciben sus papeles en el día a día de las aulas. Los programas basados en tres pilares (Ética, Estética y Ciudadanía), procuran forjar en los estudiantes una formación más integral en lo académico y lo humano.

No obstante, a veces los planes se quedan en el papel y en la realidad es posible palpar que lo proyectado por el Ministerio no necesariamente refleja los escenarios de los distintos centros de enseñanza del país.

Ya que estamos en la página del Club Sport Herediano, me centraré en el tema de los deportes y en específico, la clase de Educación Física. Esto porque me parece la materia más indicada para explicar el abismo que puede haber entre una idea y su ejecución.

Según el nuevo “Programa de estudio en Educación física para tercer ciclo educación general básica y educación diversificada”, la enseñanza de esta materia se basa en la formación de carácter, la responsabilidad social y el trabajo en equipo. Así como una preparación para reconocer estilos de vida saludables y prevenir trastornos de la alimentación.

Cuando leí este programa, me encontraba sentado con un profesor de esta materia. Le pregunté si todo lo que decía el plan era algo nuevo y radical. Él me respondió que: “simplemente es una versión nueva de lo que nos mandan a hacer todos los años”. En ese instante me pregunté: ¿Entonces si es algo “reciclado”, sólo a mi generación del colegio nos hacían perder el tiempo en Educación Física?

¿Por qué perder el tiempo? Yo recuerdo que durante mis años de colegio, la clase de Educación Física consistía en “mejenga” para los hombres y aeróbicos o voleibol para las mujeres. Eso sí, las mujeres que no llevaban su uniforme podían darse el lujo de tener dos lecciones libres para hacer nada. Y a los hombres no nos importaba cómo, pero la “mejenga” era la “mejenga”.

Esto fue así durante mi paso por el colegio y no recuerdo que me hablaran de trastornos alimenticios, estilos de vida saludable ni mucho menos que las clases se utilizaran para inculcar responsabilidad social, a menos que recoger los conos que usábamos de marcos y regresar la bola al profesor contara como tal.

Además, según estos “nuevos” (según el profesor no son nuevos, aunque el Ministerio diga que sí)  planes los estudiantes tendrán la oportunidad de conocer a cerca de deportes grupales (beisbol, baloncesto, etc.), deportes individuales (tenis, tenis de mesa, etc.), Pilates, danza, aeróbicos y Acrosport (deporte aeróbico coreográfico).

“¿Será cierta tanta belleza?” decía el viernes Julio Rodríguez, periodista, en su columna “En Vela” de La Nación. ¿Será que los estudiantes tendrán más que dos lecciones para “mejenguear” o hacer aeróbicos? ¿Estaremos ante la utilización del deporte como mecanismo para rescatar los valores que parecen desvanecerse paulatinamente de nuestra sociedad?

Generalmente no soy optimista y en este caso no es la excepción.

Mi experiencia en el colegio me indica que quizá sea mínimo el porcentaje de profesores que logren ejecutar algo de lo que pretende tan ambiciosamente el Ministerio de Educación. No obstante, tendré que esperar al final del curso lectivo para averiguar si la visión del Ministro fue atinada o si estábamos ante otro ejemplo de que: “El papel aguanta lo que le pongan”.

Nota del editor: Año 2016. La situación continúa casi igual. Ahora, la alimentación de los menores es tema importante en las aulas, la enseñanza de otros deportes, pues, no tanto.

Fecha de publicación original 13 de febrero de 2012 en Herediano.com

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