“La llave”. Ese pequeño objeto que utilizamos para abrir cerraduras de todo tipo; puertas, ventanas, rejas, autos, muebles y que también funciona como punto de partida para echar a andar muchas de las máquinas que hacen nuestra vida más sencilla.

Una llave puede ser poco rigurosa e incluso simplemente simbólica como las pequeñas llaves metálicas de los diarios de las niñas, las cuales pueden ser substituidas por cualquier cosa, ya que, el candado que protege los más íntimos secretos de estas pequeñas generalmente no es rival para un lapicero, una prensa para el cabello o cualquier otro objeto puntiagudo que la mismas niñas utilizan al percatarse que han perdido la llavecita que les daba acceso a sus diarios.

 Pero el poder de las llaves puede incluso llegar hasta lo más profundo de nuestro ser y lo hemos adoptado como un símbolo del futuro: una esperanza, la fe en lo desconocido e incluso la oportunidad de cambiar nuestro destino.

Cuantas expresiones utilizamos para decir que creemos, buscamos o por lo menos añoramos algo mejor y todas ellas giran en torno a una llave. “Será la llave que abra mi futuro en esta empresa”, “la llave de nuestra felicidad”, “la llave para conseguir el triunfo”, dicen los comentaristas deportivos, “la llave que facilite las negociaciones”, comentan los periodistas sobre algún tema político o económico.

Me pongo a meditar sobre las llaves y su importancia gracias a ti. Escribo estas líneas gracias a ti.

Hoy encontré la caja que dejaste en nuestro sótano y comprendí por fin lo que me dijiste antes de morir “la llave está aquí”.

Ya sabes que soy muy metafórico y pensé que hablabas de algo dentro de mí, que debía creer en mí, o que tal vez me decías que esta casa tenía una vibra que me haría ver mi vida de forma distinta y así dejaría atrás todos los problemas que me persiguen pero no; hablabas de una simple llave de hierro, no una llave en sentido figurativo sino una llave como las que cualquier otro mortal habrá visto en su vida.

Sin embargo, el problema es ese. Nadie la había visto antes. Hablé con mis hermanos, con abuela, con tus amigos más cercanos y nadie recuerda haberte visto cagar una llave de este tipo. Nadie tampoco fue capaz de encontrar en sus recuerdos una ocasión en la que hayas hablado de un lugar especial que necesitara una llave de este tipo.

¿Qué me querías decir con “la llave está aquí”? ¿Para qué necesitabas que encontrara esta llave? ¿Dónde se supone que debo llegar con ella?

Creo que jamás sabré la respuesta. No sé si tu intención era “legarme” una misión o si simplemente tu muerte llegó de forma tan inesperada que no encontraste la forma de darme todas las piezas del rompecabezas y esta llave será el misterio por el cual quieres que te recordemos en cada fiesta familiar.

Tus seres queridos, reunidos, hablando de ti, todo por una vieja llave que yacía semi-oculta en el interior de una caja en el sótano de la casa que te vio nacer, crecer, amar, llorar, reír, sufrir, descubrir y respirar tu último aliento en este mundo.

Sólo me queda especular y poner en este papel lo que tengo en mi mente sobre esta llave. Tal vez te escriba de nuevo cuando descubra algo de ella, si es que llego a hacerlo.

Pero si puedo decir que algo has logrado. He vuelto a hablar con Él. La rabia, la impotencia, el enojo tomaron lo mejor de mí el día que te fuiste de nosotros para siempre. Pensé que Él me estaba castigando, pensé que no era lo suficientemente bueno para Él y que por eso decidió llevarte.

Ahora, puedo hablar de ti. Pude volver a visitar a abuela y hablar con mis hermanos a quienes alejé de mi vida y les di la espalda cuando te perdí. Los odiaba por decirme que confiara en los planes de ÉL. ¿Cómo se atrevían a decirme eso sabiendo que Él no te va a traer de vuelta? Pero al final comprendí, entendí que sigues aquí, en ellos, en abuela y en esta casa. Tanto, que tus misterios siguen conmigo. Creo que tu llave logró abrir algo al fin y al cabo.

Te extaño, abuelo. Nos veremos algún día y ahí me contarás que querías de mí y la llave.

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