Como Hércules en la mitología griega, Luis Guillermo Solís, candidato presidencial, ganador de la segunda ronda electoral en Costa Rica, tendrá que “pagar el precio” de la caída del bipartidismo en esta nación y su “coronación” como Presidente, con una serie de monumentales tareas con el objetivo de restaurar la fe de los costarricenses en la clase política del país.
Para muchos, la mitología es considerada sólo como un grupo de cuentos y leyendas, brindan al imaginario popular un marco de referencia para las hazañas y/o caídas de sus “héroes” cotidianos.
En el caso de Luis Guillermo Solís, su leyenda se comenzó a escribir cuando su nombre no tenía eco ni siquiera entre los partidarios de su tendencia política, el Partido Acción Ciudadana (PAC). Es por esto, que fue monumental la sorpresa de su triunfo en la campaña por la candidatura de su partido, en la cual derrotó a figuras reconocidas del PAC como Epsy Campbell y Juan Carlos Mendoza.
Lejos de facilitarse, la odisea de Solís comenzaba. Con el peso sobre sus hombros de representar a la segunda fuerza política más importante del país en los últimos tres procesos electorales, el camino empezó sumamente empinado, con porcentajes de apoyo del electorado que con duras penas superaban los cinco puntos porcentuales; muy lejos de las tres tendencias que se vislumbraban como los “verdaderos” contendientes a la Presidencia: el Partido Liberación Nacional (PLN), el Frente Amplio (FA) y el Movimiento Libertario (ML).
Sin embargo, el trabajo realizado por Solís y su equipo rendiría sus frutos al final del camino con una victoria sorprendente en la primera ronda electoral donde, no sólo venció a todos los candidatos de las demás tendencias, sino que terminó de consolidar su fuerza como líder político al conseguir en una histórica segunda ronda electoral el 77% de los votos válidos por encima del 22% de su rival por el PLN, Johnny Araya.
Con un apoyo histórico de más de 1.3 millones de votos, las tareas del futuro gobierno de Luis Guillermo Solís cobran una importancia mayor, ya que, las expectativas de los ciudadanos costarricenses son muy altas. Temas como la reactivación económica, la lucha anticorrupción, la educación, la equidad social, la inversión extranjera, la producción energética entre otros, son los trabajos que esperan al “presidente más votado de la historia” de Costa Rica.

La Costa Rica que espera a Solís

     Si se pudiera consultar a cada uno de los habitantes de Costa Rica, es probable que cada quien exprese una lista diferente de lo que cada uno considera como las prioridades para el futuro gobierno de Luis Guillermo Solís.
Uno de estos consultados sería el mismo Solís, quien ya contempla como temas de suma importancia las tarifas eléctricas, el combate al contrabando, el gasto del Estado, el déficit fiscal, que en 2013 cerró en un 5,4 % del Producto Interno Bruto, así como obras de infraestructura.
Si bien no discrepan, analistas políticos consultados en distintos medios de comunicación consideran que la gobernabilidad necesitará un énfasis especial por parte del futuro mandatario, ya que, su partido, el PAC, llega a la Asamblea Legislativa con apenas 13 de los 57 escaños parlamentarios, lo cual podría significar trabas para la agenda propuesta por el Ejecutivo, comandado por Luis Guillermo Solís.
Además, los expertos consideran que la relación “Solís – Solís” (es decir, entre Luis Guillermo Solís y Ottón Solís, fundador del PAC) será trascendental a lo interno del partido, puesto que, Ottón Solís podría representar un inigualable aliado dentro de la Asamblea así como podría llegar a ser un férreo contendiente a la hora de tomar decisiones sobre el rumbo de la bancada.
La discusión sobre una reforma fiscal en Costa Rica ha mantenido en vilo a todos los sectores del país, incluso, este tema fue centro de la discordia entre la representación del PLN y el PAC durante la segunda ronda electoral, ya que, Leiner Vargas, líder del equipo económico de la campaña de Johnny Araya, retó al entonces candidato del PAC a debatir sobre la posibilidad y los alcances de que una reforma fiscal se materialice en el próximo gobierno.
En su discurso, Luis Guillermo Solís mantiene la posición de no incrementar los impuestos durante los dos primeros años de gobierno, sino usar ese tiempo para analizar el tema y luego plantearle a la población una propuesta fiscal simple.
“No estamos al borde de un abismo y lo digo porque he conversado con referentes importantes de la economía local e internacional que me dicen que es administrable (un déficit del 5,4% en el 2013), hay que atenderlo”, comentó Solís.
Además, Solís añadió que “…si nosotros logramos establecer una administración adecuada del Tesoro Nacional sería más fácil llegar a la gente con una propuesta fiscal y decirle lo que tenemos, lo que queremos y lo que nos falta para lograrlo”.
En una entrevista con La Nación, Helio Fallas, futuro Vicepresidente del país, detalló que en los dos primeros años de Gobierno tomarían medidas administrativas para bajar el déficit y empezarían a negociar leyes tributarias.
Aunque en el país parece haber un consenso sobre la importancia de una reforma fiscal, Costa Rica necesita avanzar en otra serie de temas que la ciudadanía resiste y califica como “olvidados”. Uno de ellos es la sensación de estancamiento que en los últimos lustros se ha traducido en un progresivo deterioro de las infraestructuras y en una congelación de la reducción de la pobreza que sigue en el 21% desde los años 90.
El ranking 2013 sobre clima empresarial del Banco Mundial situó en mala posición a Costa Rica: en el lugar 125 en infraestructura, en el 128 en calidad de puertos y en el 133 en la cantidad de días para abrir un negocio.
En otras aristas de la realidad costarricense, el mandatario, quien asumirá su cargo en el próximo mes de mayo, tendrá que buscar mecanismos atender el problema financiero que aqueja a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) y por el cual la actual presidenta de esa institución se ha visto cuestionada por la Unión Médica Nacional, grupo que la acusa de “dejar muchas dudas en su gestión cuando las finanzas de la CCSS siguen en crisis.”
Así también, el gobierno Solís Rivera “heredará” fuertes discusiones como la aprobación de la Fecundación In Vitro en Costa Rica, a pesar del mandato de la Corte Internacional de Derechos Humanos que exige al país a permitir dicho procedimiento.
Como si la agenda no fuese lo suficientemente extensa, a pocos días de ganar las elecciones y sin siquiera asumir oficialmente el cargo, el anuncio de la salida de varias empresas multinacional de suelo costarricense llegó a engrosar la lista de trabajos de Solís, quien ahora deberá luchar para que la economía de su país no se vea seriamente afectada por la marcha de estas empresas y el desempleo que se generará tras la ida de las multinacionales.
El caso que causó más revuelo, fue el anuncio de Intel, que tras 17 años en el país, cerrará su planta de manufactura y pruebas y dejará a 1.500 personas desempleadas y a Costa Rica sin alrededor del 6% del Producto Interno Bruto real del país (dato para el periodo de 2012).

Solís ante el mundo

     “Luis Guillermo Solís es uno de los pocos presidentes que tiene una verdadera experiencia en Relaciones Exteriores, ha hecho la mayoría de sus estudios académicos en esa área y se ha formado un currículo en la materia. Él tendrá mucha influencia e incluso ha dicho que sería el vocero del país” afirma el internacionalista y profesor universitario Carlos Cascante.
Con sus palabras, Cascante invita a recordar el pasado de quien asumirá como presidente de Costa Rica en pocas semanas en materia de relaciones exteriores en pasadas administraciones.
Solís fue el jefe de gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto con el canciller Rodrigo Madrigal Nieto. Posteriormente, en el gobierno de José María Figueres Olsen, fue embajador para asuntos centroamericanos y luego, director general de política exterior de la Cancillería de 1994 a 1998.
Además de recordar la gestión de Solís en temas internacionales, el profesor Cascante se refirió a la labor que deberá desempeñar el próximo presidente de Costa Rica en esta área y apunta a dos líneas de retos: la línea temática y la de herramientas.
“La línea temática va por los temas que Luis Guillermo Solís considere importantes. Sin embargo, los ejes de la política exterior últimamente han sido Managua (Nicaragua) –Washington (Estados Unidos) -Bruselas (Unión Europea)” dijo Cascante, quien afirma que tradicionalmente, esos ejes han permeado la política exterior costarricense en las últimas décadas.
Así mismo, Cascante manifiesta que Solís está dando señales de integrar dos nuevos ejes a la política exterior durante su gobierno: Centroamérica y Suramérica, especialmente Brasil.
En el caso de Brasil, su crecimiento económico de la última década (de 550 mil millones de dólares en 2003 a 2.1 billones en 2013) ha catapultado a este país como la séptima economía del mundo. En ese mismo periodo, el valor del comercio exterior ha pasado de 119.000 millones de dólares anuales a 480.000. Brasil, que se ha convertido en uno de los seis destinos principales de la inversión exterior directa, recibió el año pasado, según Naciones Unidas, 63.000 millones de dólares.
En otras palabras, una relación sólida con Brasil en momentos de su crecimiento, podría traer beneficios importantes al país en temas de inversión, cooperación y exportaciones así como en materia energética.
El segundo eje mencionado por Cascante es Centroamérica, aquí, el profesor universitario indica Luis Guillermo Solís podría estar considerando reforzar la participación de Costa Rica en el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) y de paso tender puentes para con las naciones vecinas en cuanto a las relaciones bilaterales.
Otro tema importante que enfatiza Cascante, es la relación de Costa Rica con China luego de la polémica suscitada en el país con el proyecto de ampliación de la Ruta 32 (Carretera San José- Limón) y el plan para la construcción de una refinería de petróleo en Limón por parte de una empresa china.
La integración de Costa Rica a la “Alianza del Pacífico” es otro eje importante a la futura política exterior que deberá definir Luis Guillermo Solís, según las palabras del profesor Carlos Cascante.
Aunque Solís no se ha pronunciado ante el proceso abierto que lleva Costa Rica por unirse a este bloque comercial conformado por Colombia, México, Chile y Perú, las cámaras empresariales costarricenses no ven con buenos ojos el proceso e incluso el Partido Frente Amplio, que podría llegar a ser un fuerte aliado del PAC en la Asamblea Legislativa, adversa de igual forma este proceso de integración.
En cuanto al tema de las herramientas para la gestión de las relaciones exteriores, Cascante cree que el primer paso de Solís sería el de definir quién manejará esta área para Costa Rica; si será el Ministerio de Relaciones Exteriores o el Ministerio de Comercio Exterior (Comex), el cual se ha encargado de esta materia durante la administración Chinchilla Miranda.
La integración de Costa Rica al Órgano de Solución de Diferencias (OSD) de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el proceso de adhesión a la Alianza del Pacífico, la relación con China y la creación de la “marca país” han sido gestionadas por Comex.
Si bien, todo pareciera andar viento en popa, Solís ha dicho, según Cascante, que “la política que tiene Comex en materia comercial no es del todo de su agrado e indicó que llegó el momento de dejar de firmar tratados y ponerse a trabajar la administración de dichos tratados.”
Por otra parte, Solís no está de acuerdo con que la política de comercio exterior se maneje de forma tan distante del resto de la política de Costa Rica hacia afuera de sus fronteras como se ha gestionado en la actual administración.
Cascante menciona también que Solís ha manejado con coherencia el tema más controversial del momento en Latinoamérica: Venezuela. “Él no se ha expresado ni a favor ni en contra de las posiciones en el conflicto venezolano, lo cual es coherente. Se ha mantenido alejado, ya vendrá el momento para que exprese su postura”, aseguró el profesor universitario.
Aunque las tareas de Solís son muchas y se presentan como una travesía digna de los relatos griegos, lo que es cierto es que a diferencia de la mitología donde el “héroe” lucha por cumplir sus metas y conseguir logros personales, en este momento Costa Rica necesita más que un héroe un líder que pavimente y muestre el camino para que los distintos sectores que conforman la realidad nacional avancen y se reconecten con el progreso global. Sólo el tiempo dirá como será recordado el legado de Solís en la historia de este país.

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