Generaciones crecieron con los libros de Harry Potter. ¿Podrán estos lectores encontrar otro libro que los capture de la misma forma?
Generaciones crecieron con los libros de Harry Potter. ¿Podrán estos lectores encontrar otro libro que los capture de la misma forma?

La saga de libros creada por Joanne Rowling sobre el niño mago que detuvo al Señor Oscuro cuando este era el más temido de todos los magos llegó a su fin en 2007, sin embargo cuatro años después, Hollywood despide por la puerta grande esta exitosa serie de las aventuras de Harry, Ron and Hermione con la realización de la última película que lleva a la pantalla grande la obra escrita por Rowling.

 “Harry Potter and the Deathly Hallows” (Harry Potter y las Reliquias de la Muerte por su título en español), última entrega de la serie, vendió 2,6 millones de ejemplares en el Reino Unido en las primeras 24 horas de su salida al mercado. Mientras, en los Estados Unidos, fueron vendidos 8,3 millones de unidades del libro.

 Estas cifras reflejan que “Harry Potter” ha sido un fenómeno global el cual, acompañado de una fuerte estrategia mercadologica, ha hecho de su autora J.K. Rowling, una de las mujeres más ricas del planeta.

 El objetivo de Rowling al escribir la historia de este niño hechicero que desconocía totalmente la existencia del mundo de los magos, era el de llevar comida a la mesa de su familia, que en ese momento pasaba apuros económicos y casi rondaba la miseria. No obstante, Rowling alcanzó algo que ni los propios Mark Twain, Charles Dickens o Sir Arthur Conan Doyle; hacer que niños, y jóvenes “devoren” en cuestión de días un libro de 700 páginas no por obligación, sino por placer.

 Ante el impacto de la serie de “Harry Potter”, expertos se atreven a asegurar que el niño mago, único que sobrevivió al Hechizo de la Muerte, ha llegado para salvar los libros ante el frenesí tecnológico que auguraba la extinción de los textos impresos por falta de asiduos lectores ávidos del olor de páginas recién impregnadas de tinta y el descubrir hoja a hoja como se devela una historia en sus manos.

“Harry Potter” ha logrado, según las estadísticas del New York Times, separar por un periodo de tiempo a los niños de sus consolas de videojuegos y los juegos nuevos que inundan las tiendas cada verano. Además, Harry logró eclipsar a la oferta cibernética del internet.

Alrededor del mundo, miles de personas se acercaban a las librerías a la media noche del día de lanzamiento, para llevarse su copia de la más reciente entrega de Harry Potter.
Alrededor del mundo, miles de personas se acercaban a las librerías a la media noche del día de lanzamiento, para llevarse su copia de la más reciente entrega de Harry Potter.

“Harry Potter” reunió a millones de personas en el mundo a media noche en librerías del orbe. Estas personas hacían fila para ser los primeros en tener en sus manos la más reciente entrega de la saga. Esto permitió la venta de millones de libros, de textos de más de 500 páginas en una era en que el video y los multimedios son los dioses atrayentes que dominan el interés de los jóvenes y niños sumergidos en el bombardeo publicitario.

 Entonces, ¿Estamos ante un boom de la lectura infantil? ¿O frente a un redescubrimiento del libro en plena era digital? ¿Es Harry Potter el inicio de un lazo indeleble entre el libro de papel y las generaciones “de lo digital”? Asegurar que los libros se levantarán como el fénix de su letargo, es casi utópico. Muchos de los lectores de “Harry Potter” no se convierten en fanáticos de los libros. Sólo lo son de ese libro.

 Estudios realizados en los Estados Unidos demostraron que los niños que leyeron los siete volúmenes de la odisea de Harry Potter, no logran encontrar un libro que esté a la “altura” de sus expectativas. En otras palabras, para estos niños, después de “Harry Potter”, no hay nada equiparable o al menos atrayente que llene ese “vacío” dejado por el final de la historia de este mago y sus amigos.

 Es verdad que el magnetismo de esta obra de ficción se refuerza con un marketing multifacético, que va desde el cine hasta la venta de todo tipo de artículos referidos al mago adolescente que protagoniza los relatos. Es decir, además de un objeto de lectura, Harry Potter es un objeto de consumo.

 No obstante, y pese a que la mercadotecnia ha contribuido a hacer de “Harry Potter” un fenómeno global que probablemente no solo trascienda culturas y grupos etarios como lo ha venido haciendo desde que alcanzó popularidad con la salida del primer libro en los Estados Unidos, en 1999, sino que también, Harry Potter parece estar destinado a lograr un sitial en la historia al lado de personajes como Tom Sawyer o Huckleberry Finn por la forma “exquisita” con que fue escrita, según críticos de diversos periódicos y revistas alrededor del mundo.

 “Harry Potter” es único. Es lo que parecen decir estos estudios. Pareciera que la esperanza en el resurgir de los libros fue “flor de un día” y que todo lo contrario a lo que muchos esperaban de los libros de Rowling, estos no llegaron a motivar a los jóvenes y niños a volver su mirada a los libros como parte de sus hábitos diarios, sino que estas obras llegaron a terminar de desencantar a las generaciones digitales acerca de los encantos de la lectura sobre el papel y no sobre una tablet o pantalla digital multitouch.

 Por ejemplo, en el año 2005, en Costa Rica, y tras una encuesta del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC), el 70% de los costarricenses tenían, para ese año, el hábito de leer al menos una vez por semana. Pero, solamente el 3,2% leía por entretenimiento. Además un 26% de los encuestados aseveró que nunca visita una librería.

 Pareciera que para que un libro tenga éxito, las palabras “Harry” y “Potter” deben estar en su título. Es por esto que decenas de libros que hacen referencia a la saga o son análisis directos de la obra de JK Rowling crecen en popularidad casi tan rápidamente como los siete años de Harry dentro del mundo de los magos y las brujas.

 No es de extrañarse que a pocas semanas del lanzamiento mundial de “Harry Potter and the Deathly Hallows”, la salida del libro “Who Lives and Who Dies in Harry Potter 7: Exploring the Odds” (Quien vive y quien muere en Harry Potter 7: Explorando las posibilidades, por su título en español) alcanzó el puesto número uno como libro más vendido según The New York Times. Otros libros de temas diversos como “Si Harry Potter dirigiera General Motors” (economía), “Los mundos mágicos de Harry Potter” (análisis de la obra y referencias históricas y culturales dentro de la saga) o “Bautizando a Harry Potter” (libro de análisis cristiano sobre la serie de Harry Potter), también han hecho eco del éxito de los siete libros originales.

 ¿Será esto prueba de que los estudios no mienten y que solo Harry Potter logra (o logrará) cautivar a los lectores del mundo? ¿Será que la lectura de niños y jóvenes estará reservada a la aparición de otra mente brillante que les cree un mundo entero por explorar dentro de las páginas de un libro? En Reino Unido, lugar de nacimiento de Rowling, ya se han dado a la tarea de buscar el próximo “Harry Potter”.

 El diario británico The Independent apunta a la serie llamada Tunnels (o Tuneles, en español), escrita por Roderick Gordon y Brian Williams como la elegida para ocupar el nicho dejado por “Potter”. Esta nueva saga está compuesta (hasta la fecha) por 4 tomos y según se rumora, podría ser llevada al cine al igual que la serie de Rowling.

 Pero, y aunque Tunnels fue “descubierto por Barry Cunningham, mismo editor inglés que leyó el manuscrito acerca de un niño con una peculiar cicatriz en forma de rayo, gran habilidad mágica y destreza para volar la escoba, parece que la serie no se ha arraigado en el “paladar” de los lectores que se aferran a Harry Potter sin encontrar, al parecer, nada que satisfaga sus necesidades de lectura nueva, refrescante y cautivante.

 Habrá que esperar para ver si el fin de las entregas cinematográficas sobre Harry Potter provoca que los lectores, amantes de la saga del niño mago, se logran despegar del mundo creado por Joanne Rowling en 1997 mientras viajaba en un tren hacia Manchester.

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